El sistema le jugo una mala pasada al planeta

La forma en la que medimos el éxito de nuestros negocios debe ser revisada.

En la actualidad, uno de los desafíos más significativos que enfrentamos en el mundo de los negocios es la forma en que medimos el éxito económico. Durante décadas, hemos confiado en métricas contables tradicionales para evaluar el rendimiento de las empresas. Sin embargo, esta práctica ha demostrado ser insuficiente para reflejar la verdadera salud y sostenibilidad de las organizaciones. El legado de Joan Martínez Alier, fundador de la economía ecológica, nos ha mostrado cómo nuestras economías están siendo mal medidas y qué implicaciones tiene para nuestros mercados.


Nos tocó re-aprender la forma en la que valoramos nuestros negocios

Las métricas contables tradicionales se centran en indicadores financieros como el beneficio neto, el rendimiento por acción y los márgenes de beneficio. Aunque estos indicadores son esenciales, no cuentan toda la historia. Además, estas métricas no incorporan adecuadamente la gestión sostenible de recursos naturales y su impacto en la economía.

Allan Savory, un científico y ecologista de renombre, ha dejado un legado invaluable al demostrar cómo el manejo de recursos reutilizables puede revolucionar la sostenibilidad tanto de los suelos como de los negocios ganaderos. Su enfoque pionero, conocido como el pastoreo holístico, se basa en el entendimiento y la incorporación de los ciclos naturales en la gestión de tierras y ganado. Savory ha demostrado que este enfoque no solo regenera suelos degradados, sino que también aumenta la productividad ganadera y contribuye a la captura de carbono en el suelo.

Uno de los desafíos clave al considerar el legado de Allan Savory y su enfoque en el manejo sostenible de recursos reutilizables es cómo medir los activos intangibles asociados a esta práctica. Estos activos intangibles son elementos valiosos que no se reflejan directamente en los estados financieros, pero que tienen un impacto significativo en la sostenibilidad y la rentabilidad de un negocio.

Empresas y consumidores están cada vez más dispuestos a pagar por productos y servicios sostenibles. Incorporar estos activos intangibles en la definición de precios puede permitir que los negocios reflejen de manera más precisa los beneficios que ofrecen en términos de sostenibilidad y calidad. Esto no solo beneficia a las empresas al destacar su compromiso con la responsabilidad ambiental, sino que también permite a los consumidores tomar decisiones informadas basadas en valores sostenibles.


Economía Ecológica: una enfoque holístico

Joan Martínez Alier, conocido como el fundador de la economía ecológica, ha arrojado luz sobre la forma en que nuestras economías están siendo mal medidas. Las métricas tradicionales de crecimiento económico no tienen en cuenta el desgaste ecológico que conlleva la producción y el consumo desenfrenados. Para abordar este problema, es crucial cambiar a nuevas medidas que tengan en cuenta factores clave, como la huella ecológica de nuestros productos y la gestión de recursos naturales finitos.

En lugar de centrarse exclusivamente en indicadores financieros, estas nuevas medidas podrían considerar el impacto ambiental de la producción y el consumo, incluyendo el uso de combustibles no reutilizables como el carbón, el gas y el petróleo. Esto no solo arrojará luz sobre el verdadero costo ecológico de nuestras actividades económicas, sino que también incentivará la transición hacia prácticas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.


El entorno de tu negocio debe afectar tu balance

En los últimos 50 años, hemos sido testigos de un cambio significativo en la demografía mundial, con un aumento marcado en la densidad poblacional de las ciudades. Lo que una vez fue un 37% de la población viviendo en áreas urbanas ha crecido hasta convertirse en aproximadamente el 50% en la actualidad. Este cambio demográfico tiene serias implicaciones para la sostenibilidad y el equilibrio ecológico.

Es imperativo que las nuevas medidas de desarrollo económico tengan en cuenta el impacto del crecimiento desmedido de las ciudades. La concentración excesiva de población en áreas urbanas genera una demanda insostenible de recursos y servicios, lo que a menudo resulta en una mayor degradación ambiental y desigualdad social. La presión sobre los entornos urbanos se vuelve insostenible, y la calidad de vida de los habitantes se ve afectada.

Promoción de un equilibrio entre zonas urbanas y rurales: Para abordar este problema, es esencial fomentar un equilibrio entre las zonas urbanas y rurales. Un enfoque sostenible implica no solo considerar la sostenibilidad ambiental, sino también el bienestar de las comunidades. Esto incluye la revitalización de las zonas rurales, donde la agricultura sostenible y la vida en comunidades rurales pueden contribuir a una mayor armonía con la naturaleza.

Al alentar a las personas a volver al campo, no solo se aliviará la presión sobre los entornos urbanos, sino que también se promoverá un mayor respeto por la tierra y sus recursos naturales. La agricultura sostenible y las prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad, la regeneración de suelos y la mitigación del cambio climático.

Es crucial que los beneficios empresariales abarquen la promoción del retorno al campo, independientemente de la naturaleza del negocio. Fomentar el regreso a entornos rurales ofrece la oportunidad de mejorar la calidad de vida, reducir la presión sobre las áreas urbanas, fortalecer las comunidades rurales, impulsar la resiliencia y diversidad económica, y, en última instancia, contribuir a un mundo más equitativo y sostenible. Esta iniciativa no solo beneficia a los trabajadores y sus familias, sino que también refleja un compromiso empresarial con la responsabilidad social y ambiental, promoviendo un impacto positivo en la sociedad en su conjunto.

En conclusión, Allan Savory y Joan Martínez Alier nos han brindado valiosos insights sobre la gestión sostenible de recursos naturales y la necesidad de replantear nuestras métricas de éxito económico. Si bien es esencial establecer metas de captura de carbono, programas de reforestación y estrategias de reciclaje, no basta con cumplir números o métricas aisladas. Debemos trascender de la simple acumulación de datos y cifras, y cambiar fundamentalmente la forma en que vemos nuestros negocios y los medimos.

Esto significa que debemos redefinir nuestros indicadores de gestión. No podemos limitarnos a medir el éxito de nuestras empresas en términos exclusivamente financieros, ya que esto ignora aspectos críticos de sostenibilidad y responsabilidad social que son igualmente importantes.

Sin duda, debemos comprender que, como empresas y personas, desempeñamos un papel crucial en la sociedad y en el equilibrio ecológico. Esto nos conlleva una responsabilidad intrínseca de contribuir positivamente sin depender únicamente de gobiernos u otras instituciones para definir cómo debemos medir el éxito. La sostenibilidad y la responsabilidad social ya no son simples tendencias, sino imperativos fundamentales. En lugar de esperar, debemos actuar, repensar nuestras prácticas comerciales y personales, y buscar maneras de medir y evaluar nuestro impacto en la sociedad y el medio ambiente.

Mientras tanto, cada árbol que plantamos es un pequeño paso hacia un futuro más sostenible y equitativo, y es un recordatorio de nuestra capacidad de influir en el cambio. La responsabilidad recae en todos nosotros, y está en nuestras manos liderar el camino hacia un mundo donde el éxito económico esté intrínsecamente ligado a la prosperidad de la tierra y la sociedad. Siembra miles y miles de árboles, y reverdezcamos el planeta.


Diego A. Gallegos

Cofundador de VerdeSer

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